Todos sabemos que el Día de Muertos es un día que nos representa como mexicanos. Tan sólo ve el éxito en nuestro país de la película “Coco”, que celebra nuestra tradición de recibir a los Santos Difuntos.

Pero, ¿qué tan fuerte es este fenómeno cultural para los mexicanos? Nos encontramos con cifras bastante interesantes que relatan el impacto del Día de Muertos en nuestro país…

¿Cuántos lo celebran? ¿cómo lo hacen? y… ¿con qué?

El reporte “Día de Muertos”, de Gabinete (2016) indica que para la mayoría de los mexicanos (el 40%), el Día de Muertos es la tradición que más les representa, incluso por encima del Día de la Independencia 30%, el Día de la Virgen (4%) y Navidad (2%) y el Día de las Madres (1%). Adicionalmente en el estudio “Día de Muertos o Halloween” que  realizó la PROFECO (2011), donde analizan el interés de los mexicanos hacia tales tradiciones: resultó que, ¡el 86% de los mexicanos celebra el Día de Muertos! Una cifra bastante significativa, frente a un 6% que suele festejar Halloween; y 8% que se involucra con ambas fiestas.

 

El retorno de los difuntos entre los mexicanos tiene varias formas de celebrarse. La mayoría pone una ofrenda (altar de muertos) en su casa (47%); otros más visitan el panteón (36%); hay quienes realizan un convivio familiar (4%); o aquellos que asisten a misa (2%); existen los que sólo compran pan de muerto (2%); y los que nada más salen a “pedir calaverita” (2%). El resto de los mexicanos enciende veladoras (1%); reza un rosario (1%); hace una fiesta de disfraces (1%), o únicamente pone flores (1%). Un 3% admitió celebrar las fechas de alguna otra manera (Gabinete, 2016).

Día de Muertos y la economía

Los mexicanos gastan sobre todo en pan de muerto (86%); en dulces y regalos (84%); en misas (79%); en ir al panteón (72%) y en adornos (71%).

Entre los adornos, es muy importante considerar al cempasúchil y la mano de león o flor de terciopelo, puesto que son las flores tradicionales del Día de Muertos. Esto significa una inversión de su bolsillo. De acuerdo con la SAGARPA (2010), “en México se destinaron 21 mil hectáreas al cultivo de flor de cempasúchil en que se producen alrededor de 7 toneladas actuales, que tienen un valor comercial de 15 millones 463,000 pesos. El principal productor es el estado de Puebla que contribuye con 81% de la producción total.”

La PROFECO (2017) indica que el precio de cempasúchil en maceta va de 10 a 40 pesos; y en ramo va de 10 a 35; esto depende del lugar que ofrezca el producto.

China, que es el principal productor de cempasúchil, utiliza esta planta para la industria de alimentos naturales, debido a la abundancia en carotenos que esta contiene, pues estos se utilizan para dar color a los huevos y a la carne de pollo: sin tales pigmentos amarillos, la carne se vería pálida y la yema no luciría amarilla. Este dato es significativo, pues indica que México está perdiendo una gran oportunidad económica para el campo y la ciencia.

El encargado de la Colección de Plantas Medicinales del Jardín Botánico de la UNAM explicó, según Notimex (2017), que los mesoamericanos conocían también las utilidades del cempasúchil para tratar malestares estomacales, de sus efectos antimicrobianos y de sus características insecticidas y repelentes de hongos, nemátodos y ácaros dañinos para las plantas”. ¿Cuántas oportunidades estaremos perdiendo al delegarle a esta magnífica planta un único uso: la decoración?

 

El origen del Día de Muertos

¿Cuántos saben lo que es el Día de Muertos y de dónde surge esta tradición? Exploremos.

Se sabe que el Día de Muertos es ahora un producto del sincretismo mexicano, que mezcla costumbres católicas y precolombinas. Hoy podemos encontrar altares y maneras de ofrendar distintos en cada región del país.

La UNESCO (2016), en su artículo “El retorno de lo querido: Celebración del Día de Muertos”, relata la importancia de esta tradición mexicana: “el retorno transitorio de las almas de los difuntos, quienes regresan a casa, al mundo de los vivos, para convivir con los familiares y para nutrirse de la esencia del alimento que se les ofrece en los altares puestos en sus honor”. De acuerdo con el calendario católico, el 1 de noviembre es el día de Todos los Santos, dedicado a los “muertos chiquitos” (niños); y el día 2 de noviembre a los Fieles Difuntos (los adultos). Existen regiones en el país que toman el 28 de octubre como el día destinado a las personas que murieron a causa de un accidente o de manera trágica; y el día 30 es el día en que llegan las almas de los “limbos” o “limbitos” (los niños que murieron sin haber tenido un bautizo).

Se trata de una fiesta muy antigua que comienza con el respeto que varios grupos indígenas tuvieron hacia la muerte y hacia sus difuntos. En las mitologías mexica, zapoteca y mixteca existió “Mictlantecuhtli”, el “señor del Mictlán”, o del inframundo (Karttunen, 1983); quien también fue llamado Popocatzin, lo que en náhuatl significó “ser humeante”, dios de las sombras. Su esposa era Mictecacíhuatl, junto a quien regía el reino de Mictlán (Triadó, et al., 2010).

Es interesante, puesto que cada uno de los elementos utilizados en la ofrenda, o en los motivos del día de los Santos Difuntos, tiene un significado especial, que la mayoría de los mexicanos conoce y comparte. Algunos de esos elementos, con el porcentaje de las personas que sabe su motivo, respectivamente, son: Las veladoras representan a la luz que guía a los muertos de camino a casa (87%); el agua representa la pureza del alma, por lo que se coloca como ofrenda al muerto para saciar su sed después del largo camino a casa (77%); el copal e incienso sirven para santificar el ambiente, así como para limpiar y purificar las energías (75%); la flor de cempasúchil, cuyo olor sirve como guía para que el muerto transite en este mundo (68%); y el papel picado de colores, que significa la unión entre la vida y la muerte (34%) (Gabinete, 2016).

Mitos y leyendas

Según el estudio “Mitos y leyendas”, de Gabinete (2017), 80% de los encuestados sostuvo que los estos relatos influyen en la identidad del mexicano. Resultó también que 3 de cada 10 mexicanos cree en la existencia de seres fantásticos; y se tiene que el 40% de estos cree en brujas, el 37% en duendes; el 35% en fantasmas; el 34% en nahuales; el 21% en chaneques y el 10% en aluxes.

Estas cifras son notables, dado que la mayoría de las veces (70%), los mitos y leyendas son transmitidos por tradición oral, aunque varios mexicanos (75%) consideran que dicha tradición se va perdiendo con el tiempo. Pero no importa, pues al final, son más de la mitad de nuestros habitantes quienes continúan la tradición de contar este tipo de historias. Quizás es por ello que tantos mexicanos creen en el Calendario Maya (66%); en el mito de la creación del Sol y la Luna (54%); en el Diluvio Universal (51%) y en los Hijos del Maíz (28%).

La muerte le preocupa a los mexicanos

La tradición, los mitos y las leyendas, que brindan explicaciones tan diversas, inciden en el imaginario colectivo del mexicano. Hoy sabemos, gracias al estudio “Día de muertos”, de Gabinete (2017), que muchos de los ciudadanos de nuestro país le tienen temor a la muerte. Entre sus motivos exponen: El miedo a dejar a sus familiares (26%); el miedo a lo desconocido: “no sabe qué hay “más allá” (26%); el gusto por la vida (14%); la idea de que no está preparado y le faltan cosas por hacer en vida (10%); y la creencia de que será momento de pagar pecados (10%).

En fin, el Día de Muertos es una gran tradición, puesto que expone la vida de nuestro país desde las cosmovisiones indígenas, hasta la católica y cómo estas se han perpetuado al presente gracias a que nuestros ancestros nunca dejaron de platicar sus increíbles mitos y leyendas. Seguramente nosotros continuaremos haciéndolo.

¿Acaso no es místico y fascinante vivir en una cultura así?

 

Fuentes: